



Tarragona es una ciudad de espaldas al mar, sin espíritu marinero. El Serrallo es un barrio separado físicamente de la ciudad por la vía del tren. Ya no es tierra, pero todavía no es mar. Es olor a mar, sabor a sal.
Proyecto de fotografía colaborativa con la gente del Serrallo. Durante un mes se instaló un plató fotográfico en la calle para retratar a sus habitantes e intentar captar el alma del barrio.
Entre todos encolamos los retratos en el Pont de la Petxina, el puente que separa físicamente el barrio de la ciudad.